Altelier Belge

Restaurante El Atelier Belge disfruta de cada detalle de la mano de su chef Etienne Bastaits

Restaurantes Ríos Rosas

Cuando hablamos de Bélgica enseguida nos vienen a la memoria iconos mundialmente conocidos por todos; personajes como Tintín, Hercule Poirot, símbolos como el Atomium y el Manneken Pis, o actores como Audrey Hepburn que nació en su capital Bruselas, o Jean-Claude Van Damme, que no todo iba a ser bueno.

Si hablamos de su gastronomía seguro que pensamos en sus cazuelas de mejillones o sus chocolates, pero vamos a descubrir gracias a Etienne el chef dueño del Atelier Belge muchas más especialidades que nos van a conquistar. Sobre la bases de la cocina belga y la pasión por los pequeños detalles se asienta su restaurante.

Etienne Bastaits

Etienne Bastaits
Etienne Bastaits

Etienne Bastaits es un belga que en 2001 vino a España sin hablar nuestro idioma. Ahora habla perfectamente castellano y nos contó de primera mano su pasión por la cocina que le viene desde niño cuando tuvo claro que quería ser chef por encima de todo.

Como atelier todos los platos de la carta son preparados al momento, con productos frescos de mercado. No en vano amasan su propio pan, elaboran la mantequilla, la repostería, los ahumados o las salas todas ellas artesanales.

Hay detalles que siguen sumando, como hacer la compra directamente en Mercamadrid para seleccionar lo mejor del mercado, en vez de tener proveedores, consiguiendo así la mejor calidad en las carnes, pescados, verduras, especias y frutas.

La cocina la componen 11 personas que se esmeran el trabajo bien hecho y el cuidado del cliente, que es el centro de todas las atenciones, desde el trato, servicio como el resultado final de sus platos y que disfrutará de una velada perfecta.

El hecho de que Bélgica posea el récord Guinness de restaurantes con estrellas Michelín, en relación al número de habitantes, denota que tiene una cocina tan elevada como la de cualquier otro país, y que es más que patatas fritas (espectaculares), mejillones y gofres.

Por un lado tienes la barra que recuerda a un bruin café con carta propia, ideal para tomar cervezas con los amigos y saborear las diferentes variedades belgas, y por otro el restaurante en la parte superior en un ambiente íntimo y acogedor, con visión directa de su cocina, sin trampa ni cartón. Y si lo deseas disponen de un salón privado para hasta 18 comensales.

Cervezas belgas

Cervezas Belgas

Otra especialidad es su gran variedad en cervezas, especialmente de cervezas de abadía, cervezas trapistas y las especiales. A pesar de que Bélgica es un país pequeño, cuenta con gran número de cervezas diferentes, más de mil. Su carta de cervezas cuenta con más de 25 referencias, la mayoría procedentes de Bélgica. De barril tienen la rubia Du Bocq, la tostada Duvel y la Blanche de Hoegaarden mi favorita. En botella puedes disfrutar de Kwak, Gordon Scotch, Lindemans en sus tres variantes: Kriek, Framboise y Pecheresse o trapenses como Chimay Rocherfort 10. Las de estilo abadía Te Deum, Leffe Brune y las de tripe destilación Tripel Karmeliet o Carolus Gouden Classic. También tienen una carta de vinos españoles que maridan perfectamente con la cocina belga.

Bib Gourmand

Gracias a su trabajo la Guía Michelín le reconoció como Bib Gourmand (grandes restaurantes a precios moderados). En su bistro se mima la esencia de la cocina belga, logrando ser unos de los mejores embajadores gastronómicos de su país. La cocina belga emplea la mantequilla como base para su cocina, aunque se ha reducido la cantidad empleada con la intención de suavizar ligeramente el sabor, adaptándolo a los gustos españoles. Tanto los pescados como las carnes se sirven limpias de piel o espinas y deshuesados, resultando el la mesa es una delicatessen para los sentidos. Sus platos son de-construcciones, pero siempre respetando la esencia de la receta originaria como el Tiramisú de speculoos que en el paladar evoca un tiramisú tradicional, sin que la presentación nos lo recuerde. Nada está escogido al azar y su meticulosidad le ha llevado por ejemplo a experimentar hasta 27 masas distintas hasta dar con el gofre perfecto.

La cocina belga hace uso de las quisquillas como otro ingrediente tradicional, que puedes probar en forma de croquetas con quisquillas belgas peladas a mano con perejil frito y limón en spray al gusto, empanadas con harinas ecológicas. Los tomates rellenos de quisquillas son una delicadeza, totalmente pelados tanto las quisquillas (muy parecidas a nuestros camarones pero ligeramente más pequeñas) como los tomates, la mezcla se deshace en la boca con un sabor espectacular con mahonesa, huevo duro y perejil.

Atelier Belge mejillones

De las carnes otra delicadeza es su Filet American con encurtidos, cortado a cuchillo al igual que el Steak Tartar «Julio Cortázar» otro belga homenajeado en su cocina, el Waterzooie de ave con hojaldre y arroz. El Codillo a la Kriek confitado con cerveza de cereza belga se sirve deshuesado, con más de 10 horas de cocción a 80 grados y presurizado al 100% se deshace en la boca. La Coquelet «Brabançonne» es un muslo de pollo relleno de nueces, pasas y orejones con gnocchis tiene una presentación espectacular y una textura sorprendente.

De los pescados destaca la Raya a la mantequilla negra, con alcaparras y puré de patatas, cocida en su propia materia grasa, con las fibras cortadas y no trituradas para mejorar su consistencia, y el Risotto de Bogavante con parmigiano reggiano, mantequilla fresca y bisque clarificado, aceites de hierbas infusionados a baja temperatura, que se sirve limpio con la cola y pinza de bogavante peladas, también muy rico.

Las patatas fritas son otro de los productos típicos belgas, se preparan en tiras y fritas en aceite, resultando crujientes. Se venden sobre todo en puestos callejeros llamados frietkot, aquí acompañan a los mejillones con diferentes salsas: ketchup, mostaza picante, que casi te hace llorar pero pero luego repites, y mayonesa. Los mejillones son casi obligatorios de probar por su calidad y el precio, por apenas 18 euros tienes una cazuela y con varias preparaciones: a la Marinera con mantequilla, cebolla y apio; a la Marinera con vino blanco; al Curry Rojo Jaipur, Nata y Tabasco; Mejillones a la Normande con sidra, apio, cebolla y nata y Mejillones a la Marinera con Cerveza Belga Premium Lager Brasserie de Bocq.

El chocolate belga goza de una fama mundial, gracias a la tradición de producción de chocolate artesanales sigue respetando la pauta del 100% de cacao en su elaboración. La calidad de este chocolate se garantiza por el sello de calidad del estado belga, que se llama Ambao.

Su postre todo chocolate es eso, tres tipos diferentes de chocolate emplatadas cada una con ocho diferentes texturas, que te harán relamer el plato. De los postres destacaría, sin poder quedarme con ninguno en concreto, con el Hojaldre Fino de Manzana, servido templado con helado de vainilla bourbon y flambeado al «calvados», una especie de tarta de manzana espectacular, realizado al momento y por el que hay que esperar diez minutos.

También tienen ginebras premium y licores para acabar la digestión, disfrutar de la sobremesa tranquilamente con café que sirven con ocho variedades de azúcar. Sin duda un restaurante que merece varias visitas para poder disfrutar por completo y que os recomiendo completamente.

Altelier Belge

C/Bretón de los Herreros, 39

Contacto

Teléfono: 915 45 84 48

Email: restaurante@atelierbelge.es

Web: www.atelierbelge.es

Horario

Lunes a Domingo

12:30 – 16:00 horas.

Miércoles a Sábado

20:30 – 00:00 horas.

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